En el limite fugaz de la madrugada
mi sueño decapitado me lleva toda a ti...
la blanca palidez, añil de luna,
viola la habitación desdibujando contornos
y la huella de tu ausencia entre las sábanas...
Un velo de soledad, reloj sin tiempo,
viste la desnudez de tu presencia
en ese hueco vacío de nuestra cama
lleno hoy tan solo de tu aroma
¡qué palpita en mi alma con tu nombre!
Nada es sin ti... deshojada la noche
en silencios de piedra, me apuñala tu rostro,
¡ese espacio hambriento, desocupado, libre...!
en él me sumerjo abrazando tu esencia,
y al borde de las horas fugitivas,
¡se desborda mi amor en algaradas de anhelos...!
mi sueño decapitado me lleva toda a ti...
la blanca palidez, añil de luna,
viola la habitación desdibujando contornos
y la huella de tu ausencia entre las sábanas...
Un velo de soledad, reloj sin tiempo,
viste la desnudez de tu presencia
en ese hueco vacío de nuestra cama
lleno hoy tan solo de tu aroma
¡qué palpita en mi alma con tu nombre!
Nada es sin ti... deshojada la noche
en silencios de piedra, me apuñala tu rostro,
¡ese espacio hambriento, desocupado, libre...!
en él me sumerjo abrazando tu esencia,
y al borde de las horas fugitivas,
¡se desborda mi amor en algaradas de anhelos...!


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