Subía y subía la larga cuesta, de caminos exentos
la que todas las noches emprendían sus recuerdos.
A la que se sometieran sus oscuros pensamientos
A la que se sometieran sus oscuros pensamientos
sentencias notables de certísimo ensimismamiento.
No sabia si dictarla o publicarla ¡Qué resolución!
No sabia si dictarla o publicarla ¡Qué resolución!
Que larga cuesta, que distinción de la providencia.
Subía y subía por la emprendida y cansada cuesta.
que comenzaba a declinar a menguar... ¡La edad!
Subía y subía por la emprendida y cansada cuesta.
que comenzaba a declinar a menguar... ¡La edad!
Se alejaba de la lozanía, de sus gallardas vivencias
brava adquisición viril de robustez, la de su altivez.
Mientras mas subía mas se crecía en su experiencia.
Mientras mas subía mas se crecía en su experiencia.
Que bella cuesta, la de poder subir en justa destreza.
Subía y subía, la vieja cuesta, pero lentamente sus
Subía y subía, la vieja cuesta, pero lentamente sus
recuerdos, se desvanecían... de muy injusta manera.
Su mente moría, se dividía de su actual porción del
Su mente moría, se dividía de su actual porción del
cuerpo, que injustos momentos !Pero aun le quedan
gratos sentimientos! Infantiles y lejanos recuerdos.
Que ingrata cuesta en que se para el conocimiento.
Subió y subió... la empedrada cuesta, la que vivió de
muy gratos e intensos pensamientos, caminos exentos
de muy vehementes... vivos e intensos en el tiempo.
¡Ojala te cuiden! como tu cuidaste de tu estirpe, de
¡Ojala te cuiden! como tu cuidaste de tu estirpe, de
tus raíces, de tus troncos e inolvidables sarmientos.
¡Qué larga cuesta! Hasta coronar la cima del tiempo.

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