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viernes, 10 de abril de 2015


 " Descalza y por el empedrao"
 
Cuando bajé por la colina, descalza y por el empedrao... 
Se me calcinaron los pie, aunque corrí apresurao. 
Oí desde el pueblo, el sonido de tu guitarra, 
¡Dios! Como si me estuviese llamando. 
El corazón era un potro, que se me había adelantado
Y los cabellos agitaos al viento. 
Ya se me habían enmarañao
Brincando junto conmigo, iba mi perro asustao. 
¿Que le pasa a mi patroncita? 
¡Que hasta se olvidó el calzao! 
Mis polleras eran veinte mariposas. 
Que a mi compás se iban aleteando. 
Mi blusa con el sudó, al cuerpo se me había pegado
Junto al río te encontré con tus ojos desorbitaos. 
No quitabas ellos de mi blusa, gitano dulce ¡Embobao! 
Caí rendida a tus pie ¡Exhausta y muerta de amor! 
¡Al fin! Te había encontrao, presidiario de mi cárcel de amó. 
Tus manos seguían rasgando Aranjuéz... como en el tablao. 
Pero ahora ¡Solo para mi! Con las cuerdas tiritando. 
Mira mi guitarra mujer ¡Eres tú! Y a ella duermo abrazado
Aprieto su fina cintura y sueño que te estoy sujetando. 
Así nos fuimos caminando, en silencio y acurrucandono. 
Buscando el agua del río, que apagara nuestra sed 
y refrescara mis pies descalzos. 
Después... después... ¡No se bien lo que pasó! 
Pero en mi pelo ya no había flo. 
En mi cintura dos manos que junto a tu cuerpo me asió. 
La guitarra a un costado, y pegada a mi oido 
tu voz varonil me susurró: 
¡Gracias al cielo por haberte encontrado
Y dejarte envolver por mi pasión. 
¡Es realidad! ¡No lo soñamos! Ni tú ni yo! 
Se hizo corta la noche ¡Que pronto que amaneció! 
Subiremos muy juntos al poblado
Buscando una iglesia y a Dios. 
Para sellar con juramento, este portento de amor. 
Con sangre de nuestras propias venas. 
¡Firmaremos así los do! 



 
 

 
 

tres palabras




Tres palabras...
Tres palabras —tres clavos 
sujetándose el cuerpo; 
tres alas en mi alma 
sosteniéndome el vuelo. 
El día se hizo luz 
cuando rompí el silencio.

Después... Tú ya lo sabes. 
Resucité hacia dentro. 
Fui distinta y la misma. 
Me despojé en secreto 
y me quedé sin mí 
por llenarme de cieno.

Tres palabras; tres clavos 
para aquietar mi cuerpo 
y despertar mi alma.

Tres flechas en lo eterno. 
Tres dones de Tu Amor...
Tres rosas en mi cieno...